En la planificación de un viaje, generalmente nunca solemos pensar en una posible avería o un fallo del motor que nos dé lugar a una emergencia. Pero no podemos descartar la existencia de estos imprevistos, por lo que es importante saber reacciones ante ellos para evitar una situación de peligro tanto para nosotros que hemos detenido nuestro vehículo como para el resto de vehículos que circulan por la vía.


Conocer cuál debe ser nuestra reacción, y como actuar, evitará que la situación pase de una mera anécdota a una situación más seria. Si por el contrario nos encontramos ante una situación más seria como una colisión, deberemos ante todo ponernos a resguardo para preservar nuestra vida.


Una vez que nuestro vehículo y nuestra persona se han puesto a salvo y no suponen ningún riesgo para los demás vehículos que circulan por la vía, lo primero que debemos hacer es avisar a los servicios de emergencia a fin de que acudan a la mayor brevedad posible proporcionando la mayor cantidad de datos posibles y acto seguido, intentar socorrer a los heridos  en la medida de lo posible, protegiéndolos y protegiéndonos para no exponernos a ningún peligro innecesario ni generar lesiones a los heridos que puedan derivar de nuestra actuación.


Por el contrario, si resulta que los afectados en el accidente somos nosotros, resulta de vital importancia tratar de mantenernos lo más seguros posibles. Pero, ¿qué debemos hacer? Entre las situaciones más comunes que se suelen dar en carretera destacan:

  1. Reventón de una rueda: agarremos el volante  firmemente e intentaremos reducir progresivamente la velocidad
  2. Detención del motor de forma súbita sin frenos ni dirección: intentar detener el vehículo a la mayor brevedad posible teniendo en cuenta a los demás vehículos que circulan. En caso de no poder detener el vehículo, intentar hacer uso de los carriles de frenada de emergencia. Una vez detenido el vehículo, nos pondremos a salvo detrás de alguna barrera de protección.

 

Fuente: centímetros cúbicos